Análisis

Región

López Miras se libra de Vox y allana la recta final de la legislatura para los Presupuestos y las leyes claves

El PP asegura que pactará "con partidos, no con personas", pero con Antelo y Martínez suma una vía alternativa para sellar acuerdos en la Asamblea sin el corsé de Abascal

  • Virginia Martínez y José Ángel Antelo, en mayo de 2025.
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MURCIA. Cual periodo de Pascua que se abre tras la Semana Santa, el PP puede despedirse del vía crucis que le suponía negociar con Vox. Fernando López Miras pasa de esperar un sufrido final de legislatura, entre bloqueos y estrategias partidistas con la vista puesta en las elecciones, a encontrar un camino más llano, con menos baches y menos trampas. La salida de Virginia Martínez no sólo crea un boquete contundente en el grupo parlamentario de Vox, que se queda sin las llaves de la Asamblea Regional y deja de ser decisivo, sino que permite a los populares dar con otra vía alternativa para pactar los Presupuestos y las leyes: José Ángel Antelo y su nueva compañera del Grupo Mixto. Ambos, liberados del corsé de Santiago Abascal, ya no dependerán de nadie más salvo de ellos mismos.

Durante el pasado otoño, el PP comenzó a preparar un plan B para este 2026 ante los roces de Vox y deslizó la idea, cual globo sonda, de que estaban dispuestos a prorrogar los Presupuestos. Sería una medida inaudita en la historia de la Comunidad, cuyos gobiernos siempre han sacado las cuentas año por año. El plan A, por su puesto, sería elaborar un Presupuesto, validarlo en el Consejo de Gobierno y llevarlo a la Asamblea Regional, tal y como marca la hoja de ruta. Pero... si encallara en el Parlamento, "no sería una tragedia", como así reconocía el propio consejero de Economía y Hacienda, Luis Alberto Marín. Todos tenían muy presentes el largo parto de 2025, que se demoró hasta el mes de junio; por lo que el 2026 se aventuraba aún más enrevesado, con el electoral 2027 asomando por la esquina. 

Ahora esa idea puede desaparecer de los cajones porque López Miras tiene otro 'as' en la mano, como sería negociar directamente con los dos ex de Vox. El PP, que tiene 21 escaños, tan sólo necesita dos votos más. Ni más, no tampoco menos. Y aunque públicamente el presidente afirme y reafirme que "pactará con partidos, no con personas", en el fuero interno del PP saben que el nuevo escenario les beneficia. Sin embargo, no lo pueden reconocer, obviamente.

Del ostracismo del Grupo Mixto a ser decisivos

Lo cierto es que Antelo y Martínez encaran una nueva etapa y pueden pasar del ostracismo del Grupo Mixto a convertirse en actores claves para los principales proyectos legislativos. Se convierten en decisivos, justo el papel que desempeñaba Vox desde que se marchó del Gobierno regional.

Un día antes, el propio Antelo ya anticipaba este escenario y acusaba a Vox de bloquear textos como la llamada Ley de Vivienda Asequible, uno de los proyectos estrella del Gobierno. "No entiendo cómo puede ser que la dirección nacional de Vox siga reteniendo, contra natura, que esta ley salga adelante", criticaba, dando a entender que el PP ya cuenta con el 'sí' de Antelo tras conseguir arrancar la retirada el coliving y el cohousing de la norma.

  • José Ángel Antelo (Vox) y Fernando López Miras (PP). -

¿Cómo será la futura negociación con Antelo y Martínez? Esa es la incógnita que se plantea ahora. Pero en el seno de los populares recuerdan que la relación entre López Miras y su otrora vicepresidente siempre ha sido buena, más alla de la discrepancia política. Antelo sigue manteniendo las mismas ideas de Vox -es decir, defiende sus políticas-, pero ya no responde ante las órdenes Bambú, siempre muy encima de las negociaciones autonómicas. También son conscientes de que los ex de Vox necesitan reivindicar su nuevo papel y deben demostrar que son útiles para la ciudadanía; por eso la nueva aritmética parlamentaria es una oportunidad para ser relevantes. Además de la vivienda y las cuentas, también hay otros proyectos importantes en curso, como la futura Ley de Ciencia. Todos estas normas, recordamos, necesitan superar el corte del Parlamento.

Vox, por todo ello, es el peor parado de esta nueva crisis interna. Deja de ser el único interlocutor del PP y se queda sin una de sus grandes armas, como era ser el dueño de la llave del Parlamento. Ya no está en condiciones de condicionar la acción del Gobierno. Pero aún le queda otra bala, aunque extraparlamentaria. Son socios de hasta seis coaliciones municipales, pues ambos partidos gobiernan juntos Cartagena, Lorca, Molina de Segura, Las Torres, La Unión y Puerto Lumbreras. 

Por eso Joaquín Segado pedía este lunes que las "las peleas internas" y "las disputas" -el PP, encantado con esta crisis de Vox, su gran adversario electoral en la Región- no afecten a los pactos municipales ni a futuros acuerdos en la Asamblea. "Desde el PP esperamos que esa división, esos enfrentamientos en Vox, no afecten a la estabilidad de los gobiernos que están funcionando en ayuntamientos", decía. También solicitaba "responsabilidad" para que "sus problemas internos no condicionen posibles acuerdos que son buenos y necesarios para la Región de Murcia".

Sí. Pero los próximos doce meses, en un movimiento que recuerda mucho al final de la pasada legislatura, cuando López Miras rehizo una mayoría alternativa con los ex de Vox, acaban de tomar otro rumbo.

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