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El Casino de Murcia revive su 'Belle Époque' musical con una exposición de partituras antiguas ilustradas por grandes artistas

La institución ha recuperado un piano de cola Blüthner de 1860, instrumento original del Salón de Baile, que volverá a sonar dentro de un año con esta misma música

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MURCIA. A finales del siglo XIX y principios del XX, se hizo popular en los salones burgueses una especie de contradanza llamada rigodón, que se bailaba en parejas y en la que un bastonero marcaba los cambios para formar distintas figuras. Una de estas piezas, llamada Vida Galante, fue compuesta por el murciano Pedro Muñoz Pedrera, organista de la Catedral y profesor de Música en el Casino de Murcia, en cuyo espectacular Salón de Baile fue interpretada para que los asistentes de aquella época danzarán a su ritmo. Esta es una de las más de 300 partituras que conserva esta institución social y cultural, un tesoro oculto que ahora sale a la luz con la exposición Ilustrar la Música. Las partituras más bellas del Real Casino de Murcia, donde se han seleccionado las más importantes, representativas y mejor ilustradas, ya que muchas de ellas cuentan con diseños de los mejores cartelistas e ilustradores del momento. Esta de la Vida Galante, por ejemplo, es una obra de estilo decó y aires de 'belle epoque' de Montaner.

La apertura de esta exposición, comisariada por Rafael Fresneda y Pedro Manzano, que se podrá visitar en la Sala Alta del Casino hasta el 21 de junio con acceso libre, coincide con otra buena noticia: la recuperación de un piano de cola Blüthner de 1860, que fue un instrumento original del Salón de Baile. Según cuenta emocionado Juan Antonio Megías, presidente del Real Casino, el instrumento llevaba más de cincuenta años en manos privadas y, aunque necesita una ardua restauración que llevará un año, "es recuperable" y volverá a sonar con una 'voz' muy particular, ya que cada nota cuenta con una doble cuerda que le otorga una especial intensidad. Es más, anuncia que cuando esté restaurado, el bellísimo piano de cola volverá a sonar en el Salón de Baile que fue su casa, en un concierto con algunas de las partituras que atesora el Casino y que ahora se muestran al público.

Respecto a la exposición, Megías explica que "el Casino tiene, una colección de partituras muy interesante y antigua. Algunas son especialmente bonitas, porque son ediciones originales con cubiertas muy elaboradas, en su mayoría de estilo modernista. Era un material que merecía la pena mostrar, pero que hasta ahora había permanecido archivado, guardado y sin visibilidad". Apunta que partió de Rafael Fresneda, vocal de la Junta del Casino y archivero de profesión (fue director del Archivo Regional), sacar a la luz todo este fondo. Pedro Manzano, por su parte, se encargó del arte de la cartelería del que es experto. También señala que gracias al Conservatorio Superior de Música y de la mano del catedrático del Conservatorio Juanfra Murcia, todas las partituras han sido analizadas, investigadas y digitalizadas.

Un tesoro oculto 

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"En cierto modo, hemos abierto una 'caja de Pandora', en el buen sentido, que revela los tesoros ocultos del Casino", asegura el presidente de la institución, que recuerda que "muchas de estas partituras -diría que prácticamente todas- se interpretaron en el Salón de Baile y con el piano original que hemos recuperado. Durante mucho tiempo se bailaron piezas como rigodones o bailes de salón, que formaban parte de la vida social del momento. Eso es lo que hemos querido recuperar: hacerlo visible y que todo el mundo pueda disfrutarlo".

Rafael Fresneda, por su parte,  explica que "nuestro interés ha sido doble: destacar tanto la estética de las partituras como a sus autores, con especial atención a los compositores murcianos. Entre ellos encontramos nombres como Emilio Ramírez o Muñoz Pedrera, que fueron profesores y catedráticos del Conservatorio, además de pianistas oficiales contratados por el Casino. De ese vínculo entre el Casino y el Conservatorio ha surgido un proyecto muy interesante: no solo se ha catalogado todo el fondo, sino que además se ha digitalizado".

"Todas las partituras cuentan con carpetillas diseñadas por algunos de los mejores ilustradores del momento, coincidiendo con el auge del modernismo y el art déco", añade Fresneda. Precisamente, el magnífico diseño de sus portadas sorprendió a Pedro Manzano, quien apunta que estas ilustraciones "permiten recorrer visualmente el final del modernismo y todo el periodo del art déco hasta aproximadamente la segunda década del siglo XX. Además, al analizarlas descubrí que muchos de los ilustradores no eran en absoluto desconocidos". Es el  caso del catalán Brunet o Gil de Vicario, este último pintor, ilustrador y crítico de arte burgalés de madre murciana.

Un recorrido por las modas de la época

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Estas portadas también reflejan modas muy concretas de la época, como el 'japonismo', muy presente desde finales del siglo XIX. Algunas cubiertas, como la de las Fantasías Moriscas de Echaví, evocan incluso espacios como la entrada al propio Casino. "En conjunto, esta selección permite trazar un recorrido por algunos de los ilustradores más importantes en España entre finales del XIX y el primer cuarto del XX", destaca Manzano, quien llama la atención sobre detalles curiosos como la participación del estudio de fotografía Biedma, que realizaba imágenes para la Casa Real, toreros, actrices y figuras destacadas del Madrid de la época, y que estuvo vinculado a publicaciones musicales.

El experto en arte también recuerda que "entre 1890 y 1925 la música fue uno de los grandes negocios comerciales en España. Las editoriales, como la de Antonio Matamala, necesitaban contar con grandes ilustradores para competir en el mercado. Algunas partituras alcanzaban cifras sorprendentes: por ejemplo, la Serenata Amoureuse de Worsley llegó a tener varias ediciones con tiradas de más de 10.000 ejemplares, lo que la convirtió en un auténtico 'best-seller' para su tiempo. Y eso resulta aún más llamativo si pensamos que Worsley -en realidad llamado Pere Astort i Ribas- no era un compositor especialmente conocido, aunque sí muy prolífico en la creación de música ligera y, además, introductor del jazz en España".

Destacan, por otro lado, dos partituras especialmente vinculadas al Casino: una titulada El Casino y otra ¡¡Congresillo!!, que hace referencia a una de las salas del edificio. "La primera, compuesta por Muñoz Pedrera, es una partitura manuscrita original, no impresa. Se trata probablemente de un pasodoble que se interpretó aquí en numerosas ocasiones… y que vamos a volver a tocar. Congresillo tiene una historia similar: también es obra de Muñoz Pedrera y partió de dos socios del Casino que se reunían en esa sala y decidieron componer una pieza específica para ella. Ambas forman parte de esta colección y, por supuesto, ocupan un lugar muy especial dentro de la exposición", apunta Rafael Fresneda sobre esta muestra que recuerda y refuerza la fuerte conexión del Casino de Murcia con la música.

En el marco de esta exposición, este viernes 24 de abril, a las 20:00 horas, se ofrecerá un concierto con obras vinculadas al fondo musical del Real Casino a cargo del Conservatorio Superior de Música (entrada libre hasta completar aforo).

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