La Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Cartagena aprobará en su sesión de esta mañana, a petición del área de Contratación, de la apertura de una nueva licitación pública con una rebaja del 25% sobre la licitación inicial, para la enajenación forzosa de solares en el Casco Histórico, después de que el primer intento no atrajera a ningún comprador.
La decisión llega tras declararse desierto el procedimiento anterior, cuyo plazo finalizó el pasado 26 de diciembre sin que se presentara ninguna oferta. Este paso activa automáticamente la segunda fase prevista en la legislación urbanística, que obliga a repetir la subasta con un precio de salida más bajo.
El concejal de Urbanismo, Diego Ortega, ya había avanzado que esta situación era previsible. Según explicó, el mercado suele esperar a esta segunda convocatoria, donde el coste de los solares se reduce de forma significativa, y aseguró que existen promotores interesados en algunos de los terrenos.
La operación forma parte de la Estrategia Municipal de Vivienda y afecta a 12 solares sin edificar repartidos por el centro histórico, en calles como Aire, Balcones Azules, Duque, San Diego y Honda, además de las plazas de San Francisco y Risueño. En conjunto, suman 2.076 metros cuadrados de superficie y 8.705 de edificabilidad, con capacidad para levantar alrededor de 80 viviendas.
El objetivo municipal es claro: reactivar suelo vacío, impulsar la construcción y atraer inversión privada al centro de la ciudad. El procedimiento seguirá siendo abierto y la adjudicación se realizará en función del mejor precio ofertado.
En la primera convocatoria, el precio de salida equivalía al 100% del valor de tasación, con importes que oscilaban entre 114.400 y 408.200 euros. Ahora, esa referencia se reducirá en una cuarta parte para facilitar la entrada de inversores. Si esta segunda subasta también quedara desierta, los solares pasarían a integrarse en el patrimonio municipal.
El reparto económico, en caso de venta, está igualmente definido: el 75% del importe corresponderá al propietario, una vez descontados gastos y posibles sanciones, mientras que el 25% restante será para el Ayuntamiento.
Uno de los factores que más condiciona este tipo de operaciones en el Casco Histórico es la posible aparición de restos arqueológicos. Para minimizar ese riesgo, el Consistorio ha previsto ayudas económicas para excavaciones y compensaciones mediante incrementos de edificabilidad cuando sea necesario conservar vestigios, con el fin de que la protección del patrimonio no frene la inversión.
Los terrenos incluidos en este proceso pertenecen a propietarios que no atendieron los requerimientos municipales para edificar, lo que ha llevado a activar este mecanismo de venta forzosa para evitar que el suelo siga infrautilizado en una de las zonas con mayor valor histórico de Cartagena.